4 días
- Ahora que te conozco, debo marcharme para siempre.
- ¿Por qué?
- No preguntes. Es mi decisión.
- No permitiré que brames a mi puerta en busca de sinuosa compañía con tal de abandonarme pos el alba satisfaciendo así tus ansías.
- No sigas hablando. Eres un inocente.
- Entonces... ¿qué buscabas en mí, egoísta dama? No tengo nada más que dos manos y un corazón para sentir mis poemas y gestas de arcanos héroes.
- Huía del traicionero país que cautivaba mis desidias en épocas felices y encontré el sendero que me guió hasta ti.
- ¿Y ahora me dejáis prender al sol y destruirme?
- No te hago ceniza en tu hoguera. En realidad siempre has sido una luz oscura y lóbrega. Tu endeble discernimiento está provocando que poco a poco te apagues para siempre. Es mejor que sea cuanto antes.
- Pero no podré olvidarte.
- Siempre se puede olvidar.
- Aunque quisiera, no podría. El perfume de tu pureza siempre irá conmigo.
- ¿Por qué?
- Porque cualquier día, sin avisar, me atacarás. A veces, creemos haber terminado con el pasado, pero el pasado nunca termina con nosotros.
- A mí no me costará nada arrinconarte y olvidarte.
- No es cierto. Y lo sabes. Mi recuerdo estará presente en tus noches afligidas.
- Jamás tuve ningún sentimiento de cariño hacia ti. Todo era falso. Había perdido el rumbo hacia donde mirar, ahora que he recobrado la sensatez, ni tú ni tu recuerdo seréis obstáculo para mí.
- ¡Calla!.. Entonces entonaré mis llantos más altos con tal de que oigas mi funesta plegaria.
- No te servirá de nada.
- Dejaré eternamente resonando mis enmohecidos cascabeles esperando que la insolencia de tu hermosura cautiva vuelva a mis brazos cuando la risa burlona de la vida te debilite.
- Deja de soñar con la eternidad. Adiós.




2 Comments:
<$BlogCommentBody$>
Publicar un comentario
<< Home