3 días
7 de noviembre de 1823. El general Riego es ejecutado en Madrid.
7 de noviembre de 1867. Nace Marie Curie.
7 de noviembre de 1893. Un anarquista arroja una bomba en el Liceo de Barcelona y causa 14 muertos y 6 heridos.
7 de noviembre de 1913. Nace Albert Camus, excepcional escritor que descubrí gracias a Sartre y al precioso artículo que le dedicó con motivo de su trágica muerte.
7 de noviembre de 1941. Muere otro escritor francés, Maurice Leblanc.
7 de noviembre de 1991. El jugador de la NBA, Magic Jonson, anuncia que deja el baloncesto tras conocer que es portador del SIDA.
7 de noviembre de 1998. El Discovery aterriza en Cabo Cañaveral después de una misión de nueve días en el espacio.
7 de noviembre de 2004. La noche en que perdí la ingenuidad. Aquella noche pusiste punto y final a la apasionante historia que por aquel entonces me estabas regalando. En ese momento yo no era consciente ni por asomo de que los siguientes meses iban a suponer para mí algo así como vivir en una oscura cueva llena de contrariedades, y que aquella noche sería un desalentador punto de inflexión en mi vida; aunque tú ya sabías que sería nuestra última noche juntos. Cada célula de mi cuerpo se estremece ahora al recordar el tiempo en el que fuiste la amparadora de tormentas de mi angustioso mundo.
Siento honda tristeza al pensar que mi corazón, antes lleno de ti, estará ya para siempre lleno de tu ausencia.
Y yo sigo sin querer desistirte, y sigo esperando todos los días que vuelvas a mí; una palabra o un suspiro tuyo bastaría para arreglarlo todo.
Pero el orgullo te ha cegado por completo, lo que tú intentas creer no es lo que realmente es. Jamás pensé que este golpe me iba a herir sólo a mí.
Necesito aprender a curarme las cosas y a ser feliz, pero es todo tan difícil sin tus abrazos calmando mis sollozos. Estoy hundido por tu retirada y deseo que vengas a consolarme. Antimateria de la alegoría.
Pero las cosas son así y así han de permanecer para siempre. Es algo de lo que soy consciente, pero me molesta, me molesta que tenga que ser así.
Todo esto que te estoy escribiendo y todo lo que te he escrito después de esa melancólica noche no hace sino sentenciar de forma absoluta lo dolido que estoy desde que te marchaste, desde que obraste de la forma en que lo hiciste.
Sabía que las palabras nos podrían unir, pero lo que no sabía era que también nos podían separar. Yo, que siempre creí que el imperio de la imaginación literaria era un dulce hechizo para ti. Tenía la firme convicción de que mis escritos convertían en inofensivas tus numerosas inseguridades y tus miedos, y que gracias a ello, estarías siempre junto a mi, esperando cada día tu pequeña ración de palabras.
Nos separa un abismo profundo, pero sigo pensando que si tú quisieras, no existirían abismos que pudieran distanciarnos. Te obstinas en una serie de circunstancias que sólo tú conoces. Ya se que me hallo aún lejos de la verdadera sinceridad, pero te aferraste a unos prejuicios que yo no podía derribar, era un muro imposible de tumbar, y no me queda más remedio que avenirme a ser purgado con el dolor de esta terrible realidad que soy incapaz de aceptar. Destructora es la verdad que se cierne sobre mí. Las auténticas tinieblas son las que componen la realidad más triste y despótica, aquella en donde los ardientes espejismos se han ido apagando para dar paso a la desazón más absoluta.
Sólo por ti, por volver a ver tus ojos, tu sonrisa, tus diminutas pequitas en la nariz, sólo por dejarme saborearte una vez más, estaría dispuesto a todo.
Así que ya ves, sigo cultivando las sombras de tu recuerdo. La resignación a unos sentimientos que añoran el cariño despoblado de tus impetuosos horizontes.
Quien nunca se alimenta de dolor nunca sabrá lo que es vivir. Desearía cerrar los ojos y coger tu mano, fingiendo ignaro el borrascoso pasado. No entiendo la razón por la que te sigo queriendo, pero me está resultando imposible convivir con ello.




3 Comments:
<$BlogCommentBody$>
Publicar un comentario
<< Home